Organizar un recital de poesía siempre es una pequeña aventura, pero hacerlo en Es Vermell Café tenía para mí algo especial. No era un sitio cualquiera. Es mi bar de confianza, donde me reúno tantas veces con amigos para hablar de todo y, sobre todo, para hablar bien. Un bar de barrio que resiste con dignidad los cambios y crecimientos de esta isla loca. Un lugar de gente de Ibiza para gente de Ibiza.
Por eso, cuando Marga Jarrin, encargada de los eventos en Es Vermell, me propuso organizar algo allí a propósito de San Valentín, no lo dudé. Me hizo ilusión imaginar un mediodía poético en ese espacio tan nuestro. Y lo que sucedió el 16 de febrero fue, sin pretenderlo, algo bonito, sencillo y lleno de sentido.

Bajo el título Muchas formas de amar, reunimos a cuatro poetas de la isla: Aydeé Núñez, Neus Cardona, Bartomeu Ribes y Carlos Pol. Cuatro voces distintas, pero todas cercanas y honestas. Cada uno aportó su mirada sobre el amor, no solo el romántico, sino también el que se expresa en la amistad, la pérdida, la familia o incluso en la contemplación del paisaje o en la memoria.

Núñez leyó con esa serenidad suya que siempre remueve. Su obra, atravesada por experiencias difíciles, sabe encontrar una calma que no es resignación sino comprensión. Neus, con su voz clara y reflexiva, nos recordó que el amor es también una forma de ser, de habitar el mundo. Carlos, con su estilo directo y renovado, conectó con lo cotidiano, con la inquietud contemporánea. Y Bartomeu cerró el acto con la hondura de quien lleva años haciendo de la poesía un forma de estar en la vida.

El público fue también parte del recital. Vinieron amigos, conocidos, otros poetas de la isla, autoridades, curiosos, gente interesada en la poesía o simplemente en pasar un buen rato. Se creó una atmósfera tranquila y atenta, sin pretensiones, sin artificio.
A todos los que vinieron, gracias. Y gracias sobre todo a Marga Jarrín, amiga de años, por haberme propuesto dirigir este evento. No siempre uno tiene la suerte de organizar algo así en un lugar que siente como casa. Ojalá podamos repetirlo. Porque a veces, simplemente, lo que necesitamos es reunirnos un domingo a mediodía, con un café o una cerveza delante, para recordar —con palabras— que hay muchas formas de amar.


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