El pasado 11 de abril de 2025 vivimos una velada que quedará registrada en la memoria cultural reciente de nuestra isla. A las 20:30, en la sala Juan Riquer de la Biblioteca Municipal de Ibiza, se celebró la esperada presentación de la novela Amílcar, el gran navegante fenicio, escrita por el ibicenco Juan Bonet Cardona, y publicada por Melqart Editorial. El evento no sólo rebasó con creces las expectativas —con más de 200 asistentes y personas incluso de pie en la rampa de acceso—, sino que también marcó un antes y un después en la agenda literaria de la isla por su carácter excepcional.
La propuesta era ya de por sí llamativa: una novela que reconstruye desde la ficción la fundación de Ayboshim (Ibiza) por los fenicios, ambientada en los siglos VIII y VII a. C., con una fidelidad histórica y sensibilidad narrativa poco frecuentes. Pero lo que sucedió esa noche superó cualquier previsión.
El acto fue conducido con solvencia y cuidado por el psicólogo y escritor Javier Serapio, quien destacó la originalidad del proyecto y su importancia para el conocimiento y cuidado del patrimonio ibicenco. La intervención del autor, cercana y emocionada, despertó la empatía de un público entregado, que escuchó con atención sus reflexiones sobre el proceso de escritura, la necesidad de narrar desde lo local y la importancia de la memoria histórica como una forma de preservar lo que somos: “Ojalá conocer más nuestros orígenes repercuta en mimar más la isla”, dijo Bonet Cardona con rotundidad.

El ambiente de la sala fue enriquecido por un componente sensorial inédito. La música fenicia en directo, a cargo de Josep Cardona, quien inició el acto brulant un corn, transportando a los presentes a otra época. Cardona no solo interpretó este instrumento ancestral, sino que ofreció un pequeño concierto utilizando otros instrumentos característicos de la civilización fenicia, generando una atmósfera de evocación poderosa, de espiritualidad antigua.
El broche musical lo puso la gran Marcel Friederich, integrante de Mon&Marcel, cuya intervención al violonchelo elevó aún más la intensidad estética del acto. Su virtuosismo estaba a la altura de la hondura de una novela que no se limita a entretener y hace pensar, sentir y reflexionar.
No cabía un alfiler. La afluencia de público superó todas las previsiones. Lectores, amigos, familiares, conocidos y numerosos interesados en la temática —inusual en la narrativa actual— quisieron formar parte de este momento irrepetible. Lo que se vivió fue algo más que una presentación de libro: fue una celebración de la historia y la identidad mediterránea, un acto cultural con vocación de rito y de comunidad.
Amílcar, el gran navegante fenicio, que inaugura la colección Sal de Novela Histórica de Melqart Editorial, destaca por su forma pausada y humana de abordar el pasado. Lejos de las grandes gestas, narra el latido íntimo de una familia fenicia, su vínculo con la tierra, la educación de sus hijos, los oficios y la expansión marítima como forma de resistencia. Una historia verosímil y conmovedora, escrita con sencillez lírica y profundidad histórica.

Ibiza, como dije, vivió esa noche algo inédito. Se trató de una fiesta literaria con raíces antiguas, que sirvió para tender puentes entre la memoria del Mediterráneo y el presente de una isla que sigue buscando en su pasado las claves de su futuro.
“No es solo un viaje al pasado: es, ante todo, la narración sobria y luminosa de un mundo en transformación, contado desde la humanidad concreta de quienes lo habitaron”.
Una frase, expresada por el propio autor, que bien podría haber servido como lema para el acto, y que resume a la perfección lo que esa noche se vivió en Ibiza: una historia necesaria, una comunidad reunida, un entusiasmo compartido.

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